¿Qué significa la disciplina positiva?
Una de las frases más temidas por los mexicanos «tráeme la chancla», una medida disciplinaria tan severa que imponían las mamás, que nadie cuestionó los efectos a largo plazo. De acuerdo a la UNICEF, en México 6 de cada 10 niñas, niños y adolescentes sufren agresiones físicas o Psicológicas. Aunque los modelos de crianza cambian con el tiempo, hoy se propone un enfoque desde la disciplina positiva.
¿Qué significa disciplina positiva?
«La disciplina positiva es una filosofía que enseña a los niños habilidades para la vida como la responsabilidad, la cooperación y la autodisciplina, dentro de un clima de respeto mutuo.”
— Jane Nelsen (2006). «Disciplina Positiva»
Esto se refiere a dejar a que los cuidadores deben orientar al niño a ser responsable de sus actos y a poner límites, que con el propósito de moldear conductas positivas, en lugar de usar el condicionamiento de «castigo/recompensa» para educar al niño.
La UNICEF también recalca que este modelo, debe priorizar el vínculo efectivo, tratando de entender qué ocasionó la mala conducta en lugar de proceder a un castigo inmediato y la orientación constructiva, haciendo que los niños crezcan sintiéndose valorados en lugar de obedecer por miedo al castigo.
¿Cuáles son los 5 principios de la disciplina positiva?
1. Conexión
“Ayuda a los niños a sentirse significativos y conectados.”
La disciplina positiva parte de la idea de que los niños se comportan mejor cuando se sienten vinculados emocionalmente con los adultos que los cuidan. Sentirse querido, aceptado y parte del grupo (familia, escuela) es la base para que cooperen.
Antes de empezar la clase, el maestro dedica cinco minutos para saludar a cada alumno por su nombre, preguntarles cómo se sienten y hacer una actividad breve de cohesión grupal.
2. Respeto mutuo
“Ser amable y firme al mismo tiempo.”
Se trata de mantener el equilibrio entre el afecto y los límites. El adulto no impone desde la autoridad rígida, ni cede en todo. En cambio, actúa con empatía y firmeza, enseñando con el ejemplo.
3. Eficacia a largo plazo
“Considerar lo que el niño está aprendiendo a largo plazo, no solo el resultado inmediato.”
Este principio cuestiona los castigos o premios que solo buscan una obediencia momentánea. La disciplina positiva busca formar habilidades que perduren, como la autorregulación, el autocontrol y la empatía.
4. Desarrollo de habilidades sociales y de vida
“Enseñar respeto, responsabilidad, cooperación y resolución de problemas.”
Más que corregir, el enfoque busca enseñar. Cada situación de conflicto es vista como una oportunidad para que el niño aprenda habilidades útiles para su vida personal y social.
5. Comprender las creencias detrás del comportamiento
“El comportamiento del niño tiene una razón. Hay que comprenderla para guiarlo con eficacia.”
En lugar de etiquetar o castigar, se busca entender qué necesidad o creencia hay detrás de una conducta inadecuada (por ejemplo, búsqueda de atención, sensación de inseguridad), y trabajar desde ahí.
Ejemplos de disciplina positiva, en la escuela y la casa
1. Conexión
Aula: Antes de empezar la clase, el maestro dedica cinco minutos para saludar a cada alumno por su nombre, preguntarles cómo se sienten y hacer una actividad breve de cohesión grupal.
Hogar: Antes de corregir a tu hijo por una mala conducta, tomas un momento para escucharlo con atención, sin interrumpir, y luego hablas con él desde la calma: “Entiendo que estabas molesto porque tu hermana tomó tu juguete. Vamos a buscar una forma de resolverlo juntos.”
2. Respeto mutuo
Aula: Un estudiante interrumpe constantemente. En lugar de regañarlo frente al grupo, el maestro le habla en privado: “Noto que tienes muchas ideas que quieres compartir. Me encanta tu entusiasmo, pero necesito que esperes tu turno para que todos podamos participar.”
Hogar: Tu hijo deja el cuarto desordenado. En lugar de regañarlo, le dices: “Entiendo que estabas cansado después de jugar, pero en esta casa todos colaboramos. Vamos a ordenar juntos y luego puedes descansar.”
3. Eficacia a largo plazo:
Hogar: Tu hija miente sobre haber hecho la tarea. En lugar de castigarla, preguntas: “¿Qué crees que pasó para que decidieras decir eso? ¿Cómo podemos asegurarnos de que no vuelva a pasar?”
Aula: En lugar de castigar a un alumno que olvidó su tarea, el maestro lo guía a reflexionar: “¿Qué podrías hacer para recordarla la próxima vez? ¿Quieres anotar un recordatorio o usar una agenda?”
4. Desarrollo de habilidades sociales y de vida:
Hogar: Al repartir tareas del hogar, en lugar de imponerlas, haces una reunión familiar donde cada miembro elige una responsabilidad semanal.
Aula: Cuando dos alumnos discuten, el maestro los acompaña a resolver el conflicto con preguntas como: “¿Qué pasó?, ¿cómo se sintieron?, ¿qué solución se les ocurre para que esto no vuelva a pasar?”
5. Comprender las creencias detrás del comportamiento:
Hogar: Tu hijo hace berrinche al no conseguir lo que quiere. En lugar de etiquetarlo como “caprichoso”, piensas: “Tal vez necesita más atención o está frustrado.” Luego lo acompañas a calmarse y le enseñas a expresar lo que siente con palabras.
Aula: Un niño actúa con agresividad en clase. En vez de castigarlo inmediatamente, el docente investiga si hay algo más detrás (problemas familiares, inseguridad, falta de atención). Luego ofrece acompañamiento emocional y apoyo personalizado.
Etiqueta:Disciplina positiva, Padres e hijos