Neuroeducación: ¿Qué es y cómo aplicarla en clases para mejorar el desempeño académico?

Pablo es un estudiante de 15 años, quién a pesar de sus esfuerzos, le cuesta prestar atención a las clases porque el método educativo para enseñarle, es aburrido, se basa en dictar y exponer con sus compañeros, él siente que esto no lo motiva, su gran pregunta al ponerse el uniforme todos los días es: “¿Y esto para qué me servirá de grande?“. Aquí es donde entra la Neuroeducación para ayudarlo a él y al casi millón y medio de estudiantes mexicanos que presentaron la prueba PISA en 2018 y que de acuerdo a la OCDE “Solo el 1% demostró tener un buen desempeño en lectura y matématicas“.
¿Qué es la neuroeducación y para qué sirve?
La neuroeducación es un campo interdisciplinario que combina conocimientos de la neurociencia, la Psicología y la educación con el objetivo de comprender cómo aprende el cerebro humano y cómo se pueden mejorar los métodos de enseñanza y aprendizaje. Su enfoque principal es estudiar los procesos cerebrales que ocurren durante el aprendizaje y cómo estos pueden ser optimizados para mejorar el rendimiento educativo y el desarrollo cognitivo de los estudiantes.
Bajo esta premisa, la neuroeducación proporciona respuestas que pueden ayudar a cada alumno a mejorar su desempeño académico y al mismo tiempo, desarrollar habilidades que le permitan formarse para un mundo globalizado y competitivo.

Beneficios de la Neuroeducación
1. Mejora del Rendimiento Académico
Un estudio publicado en Nature Reviews Neuroscience por Howard-Jones (2014) destaca que las prácticas educativas basadas en la neurociencia pueden llevar a mejoras significativas en el rendimiento académico de los estudiantes.
2. Desarrolla habilidades socioemocionales
Según un artículo de Immordino-Yang y Damasio en Mind, Brain, and Education (2007), el entendimiento de las bases neurobiológicas de las emociones puede informar y mejorar las prácticas educativas, promoviendo el desarrollo socioemocional de los estudiantes.
3. Personaliza el aprendizaje
En su libro The Learning Brain: Lessons for Education, Blakemore y Frith (2005) argumentan que el conocimiento sobre la plasticidad cerebral y las diferencias individuales puede conducir a métodos de enseñanza más personalizados y efectivos .
¿Cuáles son las principales teorías de la neuroeducación?
Según el Psciologo Humanista Carl Rogers, la educación debía centrarse en el alumno, teniendo como objetivo que este encontrará su propio desarrollo personal. El estudiante debe ser tratado como una persona única, digna de respeto, con el derecho a evaluar su experiencia a su manera, con amplios poderes de elección autónoma (entendiéndose como que cada alumno puede encontrar un camino diferente para llegar al conocimiento, y debe respetarse su búsqueda individual del mismo).
Teoría del Aprendizaje Basado en el Cerebro (Brain-Based Learning)

Eric Jensen es un destacado autor y educador que ha escrito extensamente sobre el Brain Based Learning, donde desarrolla métodos pedagógicos adaptados a las distintas etapas del desarrollo cerebral, ofreciendo estrategias innovadoras que promueven un aprendizaje más efectivo y personalizado.
Neuroplasticidad

Michael Merzenich estudio la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para reorganizarse y formar nuevas conexiones neuronales a lo largo de la vida. Esta teoría es fundamental para la neuroeducación, ya que sugiere que el cerebro puede cambiar y adaptarse con el aprendizaje y la experiencia.
Teoría de la Memoria de Trabajo
Alan Baddeley es famoso por su modelo de la memoria de trabajo, el cual describe cómo la información se mantiene y manipula temporalmente en el cerebro. Este modelo, crucial para entender el procesamiento y la retención de información por parte de los estudiantes, consta de tres componentes principales: el almacén a corto plazo, el bucle fonológico y el búfer visuoespacial. Juntos, estos elementos explican cómo los humanos almacenan y procesan información de manera eficiente.
¿Cómo se aplica la neuroeducación en el aula?
De acuerdo al investigador Alejandro Díaz del Centro de Investigación e Innovación para el Desarrollo Educativo (CIIDE), en México existen 2,891 mallas curriculares, pero solo el 12% contempla en su plan de estudio materias relacionadas a la neuroeducación. A continuación, te dejamos una lista de actividades que puedes implementar, muchas de ellas no requieren un gran presupuesto.
1. Estrategias de enseñanza multisensorial

Eric Jensen, destaca que al involucrar más de dos sentidos, se puede fortalecer el aprendizaje y la memoria. Se pueden implementar materiales visuales como gráficos y mapas conceptuales junto con actividades auditivas como debates y lecturas en voz alta para dar una experiencia de aprendizaje multisensorial.
2. Pausas activas y ejercicio físico

John Ratey, autor de “Spark: The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain”, señala que el ejercicio físico puede aumentar la capacidad cognitiva y la concentración. Por ello propone implementar sesiones cortas de ejercicio, como saltos o estiramientos, cada 30-45 minutos durante las clases. Esto ayuda a mejorar la atención y la retención de información.
3. Aprendizaje colaborativo

Vygotsky y su teoría del aprendizaje social sugieren que el aprendizaje es más efectivo en contextos colaborativos. Organiza actividades en grupo donde los estudiantes trabajen juntos para resolver problemas matemáticos o realizar proyectos científicos. Esto promueve la interacción social y el intercambio de ideas. Debe existir una colaboración real, una estrategia efectiva es que al exponer el tema, se vaya preguntando a cada uno su opinión o aportación al mismo, en diferentes momentos.
4. Técnicas de Memoria Espaciada

La investigación de Hermann Ebbinghaus sobre la curva del olvido muestra que el aprendizaje espaciado mejora la retención de información a largo plazo. Distribuye las sesiones de estudio a lo largo de varias semanas en lugar de concentrarlas en un solo día. Por ejemplo, revisa conceptos clave de biología en varias sesiones breves en lugar de una sesión larga antes del examen.
5. Aprendizaje emocionalmente seguro

Daniel Goleman, autor de “Emotional Intelligence”, subraya la importancia de la inteligencia emocional en el aprendizaje y el rendimiento académico. Implementa actividades que promuevan la autorregulación emocional y el manejo del estrés.Divide a los estudiantes en parejas y dales escenarios, como resolver un conflicto entre amigos o apoyar a un compañero que está pasando por un momento difícil, también puedes dedicarf cinco minutos al inicio o al final de la clase para practicar la respiración profunda.
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